Por qué no debemos dejar el trabajo complejo para mañana

Foto del colaborador - Sarah LaoyanSarah Laoyan7 de octubre de 20215 min de lectura
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Resumen

Mark Twain dijo una vez que si tienes que comer una rana, lo mejor es hacerlo a primera hora de la mañana y nada peor te sucederá durante el resto del día. La estrategia “No lo dejes para mañana” es un método de priorización y productividad que se usa para ayudar a las personas a identificar fácilmente las tareas que son más complejas. En este artículo te contamos cómo puedes implementar esta técnica para dejar de procrastinar y mejorar tu productividad personal.

¿Alguna vez has tenido uno de esos días de trabajo en los que miras tu lista de tareas pendientes y sientes que no tienes idea de por dónde empezar? ¿Cómo identificas qué tareas son más importantes? ¿Cómo puedes hacer todo el trabajo?

Mark Twain dijo una vez que si tienes que comer una rana, lo mejor es hacerlo a primera hora de la mañana y nada peor te sucederá durante el resto del día. Este método de productividad llamado “No lo dejes para mañana”, es una excelente herramienta para ayudarte a organizar y abordar tu lista diaria de tareas pendientes. A continuación, te mostramos cómo hacerlo:

¿Qué significa la frase “No lo dejes para mañana”?

La estrategia “No lo dejes para mañana” es un método de priorización y productividad que se usa para ayudar a las personas a identificar fácilmente las tareas que son más complejas. El propósito es poder identificar aquellas tareas que son más desafiantes para poder realizarlas a primera hora de la mañana.

En pocas palabras, se trata del proceso en el que identificas la tarea más difícil del día y la completas antes de realizar cualquier otra actividad. Si tienes dos tareas complejas, define cuál es más desafiante y abórdala primero.

¿Por qué esta técnica es efectiva?

Si bien no suena como la técnica de productividad más tentadora, sí ayuda a las personas a abordar el trabajo de manera eficiente. Así es como funciona.

Te preparas para el éxito desde temprano

La estrategia “No lo dejes para mañana” se centra únicamente en completar una tarea en el día. Eso es todo. Una vez que hayas finalizado tu tarea más compleja, tienes el resto del día para trabajar en las tareas más pequeñas de tu lista de pendientes sin el temor de tener que afrontar lo más difícil de la lista. Realizar primero la tarea más desafiante puede impulsar tu motivación intrínseca para que puedas encarar el resto del día más incentivado.

Te permite aprovechar al máximo las horas más productivas del día

Los científicos han descubierto que algunas personas trabajan más rápido y son más eficientes por la mañana. Tu cerebro está en su máximo rendimiento por la mañana, así que ¿por qué no trabajar en la tarea más desafiante del día en ese momento? Usa esta energía para abordar la tarea más compleja de tu lista de pendientes y así poder rendir al máximo. De esa manera, no tendrás que preocuparte por realizar tareas difíciles cuando estés cansado y desatento.

Promueve el trabajo profundo

Esta técnica requiere de mucha concentración ya que te anima a elegir la tarea más difícil del día y abordarla a primera hora de la mañana. Esto significa no responder emails, revisar Slack o asistir a reuniones. Esta estrategia te ayuda a evitar realizar varias tareas a la vez para que puedas concentrarte solamente en esa tarea en particular; luego te ocuparás de todo lo demás.

Lee: 6 consejos para alcanzar el estado de fluidez en el trabajo

¿Cómo identificar las tareas más complejas?

Si tienes dificultades para priorizar tu lista de tareas pendientes, la mejor manera de abordar tu trabajo es poder identificar qué es una tarea compleja y qué no. A continuación, te dejamos algunos trucos para que puedas identificar cuáles son tus tareas más exigentes.

Las tareas complejas son importantes, no urgentes

La estrategia “No lo dejes para mañana” sostiene que las tareas que debes abordar primero son las que tienen un impacto directo en el resto del equipo. Piensa en tareas importantes que ayuden a avanzar en la estrategia de tu equipo o que inclinen la balanza hacia los KPI o OKR de tu equipo.

Las tareas pequeñas y reactivas como responder emails, responder a mensajes de Slack o presentar informes, aunque son una parte necesaria del trabajo, no son las tareas complejas a las que nos referimos. Estas tareas a menudo nos parecen urgentes, pero la mayoría de las veces pueden esperar. Si tienes problemas con las tareas más pequeñas que evitan que dediques tu tiempo de concentración a las tareas complejas, prueba la técnica de time blocking. Esta técnica puede ayudarte a tomarte el tiempo necesario para ocuparte de las tareas más complejas a primera hora.

Las tareas complejas requieren más tiempo que otras tareas

Las tareas más complejas suelen tomar entre una y cuatro horas en completarse. Si tienes una tarea que requiere más de cuatro horas de trabajo, prueba dividirla en tareas más pequeñas y distribuirla a lo largo de la semana para que solo te ocupe un máximo de medio día de trabajo diario. Esta estrategia puede ayudarte con la gestión del tiempo: la mitad del día te dedicas a trabajar en la tarea más compleja y la otra mitad a las otras tareas más pequeñas, a asistir a reuniones y a contestar emails.

Las tareas complejas a menudo generan cierta resistencia

Haciendo referencia a la frase de Mark Twain, es una realidad que nadie quiere comerse una rana a primera hora de la mañana. Eso también aplica a la tarea que identificaste como la más compleja. Por diferentes motivos, tal vez experimentes cierta resistencia mental para realizar esta tarea. Tal vez sea porque la tarea es mentalmente exigente, o simplemente no es lo que más te gusta hacer. Quizás te sientas presionado para hacer el trabajo, lo que hace que lo quieras postergar. Por lo general, siempre hay algún detalle en determinadas tareas que las hace un poco más difíciles de realizar. Lo más probable es que estas tareas sean tus “ranas” del día.

3 consejos para comerte una rana y no dejar las cosas para mañana

Si quieres hacer lo que hizo Mark Twain y comer la rana a primera hora de la mañana, prueba estos tres consejos para hacerlo de manera eficiente:

1. Intenta crear un hábito

Si bien tus “ranas” son las tareas más grandes del día, deberás realizar muchas tareas de este tipo con regularidad para poder avanzar hacia tus objetivos. Cuanto más trabajes en tareas de este tipo, más progreso verás. Cada rana que comas es una pequeña porción de un objetivo mucho más grande, y cuando hayas comido 100 ranas, podrás mirar hacia atrás y ver cuánto has progresado.

2. No planifiques el trabajo complejo con demasiada anticipación

Las tareas más complejas deben planificarse con un día de anticipación como máximo. La mejor práctica es planificar la actividad el día anterior. De esa manera, sabrás exactamente en qué trabajarás cuando llegues al día siguiente, y no tendrás que pensar en nada más que en “comerte tu rana”.

Si planificas abordar una tarea compleja todos los días, te estarás preparando constantemente para el éxito con anticipación, lo que te permitirá mantener el impulso cada mañana.

3. Siempre aborda tu tarea más compleja a primera hora de la mañana

El objetivo de abordar las tareas más complejas a primera hora de la mañana es poder cerrar ese capítulo para que no tengas que preocuparte por estas “ranas” mientras trabajas en otras tareas. Estas tareas son un desafío mental y, como señalamos anteriormente, son difíciles de atravesar. Esta es la razón por la que algunas personas tienden a procrastinar cuando deben abordar este tipo de trabajos.

El fin es poder resistir la tentación de postergar el trabajo simplemente haciendo la tarea más difícil de inmediato. De esa manera, no tendrás esa sensación de pánico mientras estés trabajando en otras tareas, y es menos probable que postergues el trabajo.

Lee: El secreto para dejar de procrastinar en el trabajo

Aborda muchas más tareas complejas con una herramienta de gestión del trabajo

Si buscas la manera de aumentar tu productividad personal con la estrategia “No lo dejes para mañana”, intenta combinarla con una herramienta de gestión del trabajo. Las herramientas como Asana pueden ayudarte a mantener y priorizar tus tareas en un solo lugar y mejorar la colaboración con tus compañeros de equipo.

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