Por qué la pereza social está más vinculada a la claridad que a la productividad

Foto del colaborador - Julia MartinsJulia Martins16 de abril de 20216 min de lectura
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Imagen del banner de Asana de por qué la pereza social está más vinculada a la claridad que a la productividad

Todos recordamos el temido proyecto grupal de la escuela. No importa quién estaba en el grupo o de qué se trataba el proyecto, siempre parecía que una persona terminaba haciendo menos que el resto de nosotros. Sin embargo, al finalizar el proyecto, todos obtuvieron la misma calificación por el trabajo en grupo, sin consecuencias negativas. 

Puede ser realmente frustrante sentir que un miembro del equipo hizo menos trabajo que tú y, sin embargo, recibió la misma calificación o crédito. Este fenómeno se llama “pereza social”, la idea de que algunas personas ponen menos esfuerzo cuando se encuentran en un entorno grupal. Según la psicología social, la pereza social tiene lugar cuando se comparten las responsabilidades y la atención que antes se centraba en el desempeño individual, ahora se centra en el desempeño grupal.

La pereza social durante los proyectos de grupo a nivel escolar es una cosa. Pero la gran pregunta es: ¿la pereza social realmente se da en el lugar de trabajo? Y si es así, ¿cómo puedes empoderar a los miembros de tu equipo para que hagan el mejor trabajo posible, incluso si trabajan en grupo? 

¿Qué es la pereza social?

La pereza social es el fenómeno psicológico percibido de que los miembros del equipo hacen menos cuando están en un entorno grupal. El efecto de la pereza social establece que los individuos no hacen su parte cuando se los evalúa como parte de un grupo. 

¿De dónde viene la pereza social? 

Max Ringelmann describió por primera vez el fenómeno de la pereza social en 1913. Ringelmann, un ingeniero agrónomo francés, descubrió la pereza social pidiendo a varias personas que tiraran de una cuerda. Midió que los individuos se esforzaban más cuando tiraban individualmente que cuando tiraban en grupo. Lo que al principio se denominó efecto Ringelmann pasó a llamarse pereza social.

La pereza social se ha estudiado ampliamente. En el artículo Many Hands Make Light the Work: The Causes and Consequences of Social Loafing (Muchas manos hacen que el trabajo sea más liviano: Las causas y consecuencias de la pereza social), Bibb Latané, Kipling Williams y Stephen Harkins midieron el volumen del sonido que producían los individuos al aplaudir y gritar, tanto cuando estaban solos como en grupo. Los resultados de su investigación mostraron que cuanto mayor era el tamaño del grupo, menos esfuerzo ponía cada individuo. Creían que esto se debía a que cuando los grupos son más grandes, recae menos presión social sobre cada miembro del grupo. Más tarde, en 1993, Steven Karau y Kipling Williams propusieron que la pereza social era causada por el hecho de que las personas se sentían menos conectadas con la recompensa o el crédito que recibirían al final de un proyecto. 

El mito de la pereza social 

Si bien jugar al tira y afloja o gritar en grupo puede resultar en menos esfuerzo individual, este estudio no se traslada directamente al lugar de trabajo moderno. Comparar ejercicios simples con nuestro entorno de trabajo siempre activo no representa completamente lo que realmente experimenta el trabajador del conocimiento de hoy en día.

El trabajo en equipo y el trabajo en grupo no son la causa de la reducción de las contribuciones individuales. ¿Quieres saber quién es el verdadero culpable? La falta de claridad. Cuando los trabajadores del conocimiento no tienen claridad sobre en qué están trabajando o cuál es el impacto que ese trabajo causará en su empresa, no pueden priorizar o ejecutar de manera efectiva el trabajo de alto impacto. Este es uno de los principales factores que contribuye al agotamiento, algo que el 71 % de los trabajadores del conocimiento a nivel global informaron haber experimentado al menos una vez en 2020. De esos trabajadores del conocimiento, uno de cada tres informó sentirse agotado y con exceso de trabajo debido a la falta de claridad con respecto a las tareas y los roles. 

Entonces, si el miembro de tu equipo parece tener un desempeño deficiente o una participación insuficiente, no es un perezoso social; en realidad, podría estar teniendo dificultades. Averiguar qué está afectando su productividad o motivación puede ayudarlos a hacer un mejor trabajo. En última instancia, esto también ayudará a garantizar que cada individuo se sienta más cómodo y apoyado en el trabajo. 

4 pasos para proporcionar claridad en el trabajo 

La verdad es que nadie quiere hacer un mal trabajo. Lo que percibimos como pereza social es en realidad un síntoma de falta de claridad o motivación. Te presentamos cuatro formas de proporcionar más claridad y contexto en el trabajo para ayudar a los miembros de tu equipo a tener éxito y hacer el mejor trabajo posible.

1. Identifica quién hace qué y para cuándo

Lo primero que puedes hacer para proporcionar claridad y sintonía en tu equipo es identificar quién está haciendo qué y para cuándo en cada proyecto o tarea. Revisa las tareas y proyectos de tu equipo: ¿hay algo que tenga más de un encargado? Si no tienes un encargado claro y único para cada trabajo, los miembros del equipo pueden confundirse acerca de quién es el responsable de ese trabajo. 

Esta falta de claridad puede hacer que el trabajo se retrase o quede si finalizar. Según el Índice de la anatomía del trabajo, cuando no se cumple con las fechas de entrega, el 27 % de las veces se debe a que los procesos son poco claros. De hecho, en Asana, estamos tan convencidos de que cada tarea debe asignarse solo a una persona que lo hemos integrado en nuestro producto.

Por ejemplo, imagina que estás en un equipo de contenido y que tú y un compañero de trabajo están escribiendo un ebook juntos. Si no tienen claro quién es el encargado de qué, es posible que acaben retrasándose o que no le avisen al diseñador de que el contenido está listo para publicarse, simplemente porque, técnicamente, ninguno de los dos era el responsable de hacer ese trabajo. También podría suceder que ambos intentaran comunicarse con el diseñador sobre el trabajo, lo que podría generar confusión y falta de claridad. 

La falta de claridad sobre los roles, sobre quién es el encargado y sobre las entregas genera un aumento en el trabajo duplicado: los equipos dedican el 13 % de su tiempo a realizar trabajo que ya está hecho. Eso hace un total de 236 horas por año que se pierden por dedicar esfuerzos a hacer trabajo por duplicado. Tener procesos claros y saber quiénes son los encargados de cada tarea puede ayudarte a evitar esto y, en cambio, dedicar más tiempo a proyectos únicos de alto impacto.

2. Coordina el trabajo en una herramienta centralizada

No solo necesitas claridad sobre quién está haciendo qué y para cuándo, también necesitas una forma de dar seguimiento a toda esa información. Si cada miembro del equipo gestiona su trabajo en una herramienta diferente, es casi imposible tener claro en qué está trabajando cada uno.

En cambio, asegúrate de que tu equipo esté coordinando el trabajo en una herramienta centralizada. Obviamente, recomendamos usar una herramienta de gestión del trabajo como Asana para hacerlo. La gestión del trabajo es una forma de dar seguimiento a los procesos, proyectos y tareas en curso para proporcionar claridad a todo tu equipo. Según nuestra investigación, casi el 70 % de los trabajadores del conocimiento sienten que estarían mejor preparados para alcanzar sus objetivos personales si tuvieran procesos claros para gestionar el trabajo. Al coordinar el trabajo entre diferentes departamentos y realizar un seguimiento del progreso en tiempo real, puedes crear esos procesos claros para tu equipo.

Lee: Introducción a la gestión del trabajo

3. Reduce los pormenores del trabajo 

El trabajo manual duplicado puede provocar estrés y agotamiento. Pero gran parte de nuestro día lo dedicamos a estas tareas. El trabajador del conocimiento promedio dedica el 60 % de su tiempo a los pormenores del trabajo, como obtener aprobaciones, buscar documentos o asistir a reuniones de actualización de estado. 

Cuando reduces los pormenores del trabajo, puedes hacer que a tu equipo le resulte más fácil priorizar el trabajo de alto impacto, calificado y estratégico. Entre algunas de las estrategias para reducir los pormenores del trabajo se incluyen las siguientes:

  • Reducir las reuniones de actualización de estado. En su lugar, comparte actualizaciones de estado del proyecto en tu herramienta de gestión del trabajo.

  • Automatizar el trabajo manual y las tareas rutinarias para que tu equipo tenga más tiempo para concentrarse en el trabajo que genere mayor impacto.

  • Integrar tus herramientas de negocios favoritas para evitar la sobrecarga de aplicaciones. 

4. Conecta el trabajo diario a los objetivos de la empresa

Si no tienes una comprensión clara de cómo tu trabajo se conecta y contribuye a los objetivos de la empresa, puede ser difícil establecer prioridades, y podrías sentir que estás perdiendo el tiempo, incluso cuando lo estás dando todo. Pero hallar este tipo de claridad puede resultar difícil. De hecho, de acuerdo con nuestra investigación, solo el 26 % de los trabajadores del conocimiento tienen una comprensión bien clara de cómo su trabajo individual se relaciona con los objetivos de la empresa.

Para cerrar la brecha entre las tareas diarias y las prioridades de la organización, asegúrate de que los miembros de tu equipo comprendan cómo su trabajo contribuye a los objetivos clave de la empresa. Esto no solo es excelente para la motivación, sino que también puede ayudar a los miembros del equipo a cambiar las prioridades del trabajo o cambiar las fechas de entrega si es necesario. Cuando entienden qué tareas son de vital importancia para el negocio, los miembros del equipo pueden desenvolverse de manera efectiva, aunque tengan horarios ajustados y prioridades cambiantes.

Conectar el trabajo diario con los objetivos de la empresa también puede ayudar a que todo tu equipo avance en la misma dirección. En lugar de tener prioridades confusas o poco claras, todos podrán ver claramente cómo está contribuyendo cada miembro del equipo. De esa forma, todos los miembros del grupo podrán estar seguros de que el trabajo al que le están dando prioridad está en sintonía con lo que también están haciendo sus compañeros de trabajo. 

El problema no es la pereza social, sino la claridad 

Para ayudar a tu equipo a hacer el mejor trabajo posible, concéntrate en aumentar la claridad en lugar de reducir la pereza social. Apoya a los miembros de tu equipo brindándoles claridad en los procesos, alineándolos en torno a las mismas prioridades y centralizando el trabajo en una sola herramienta. De esa manera, podrás asegurarte de que tu equipo tenga todo lo que necesita para tener éxito y avanzar juntos en la misma dirección.

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